Contexto

¿Por qué hoy?

Alemania ha sido históricamente uno de los grandes proveedores de equipo de guerra a México. En modo de exportación o de concesión de licencias, Alemania –entre otros países– ha armado al Ejército mexicano, a policías locales y federales y a grupos delincuenciales. Así, solamente desde 1979, en México se han producido casi 180 mil fusiles alemanes (G3) y unas 3 mil pistolas (P7 M/13).[1] Desde entonces los negocios han continuado llegando a su punto más álgido con la exportación entre 2006 y 2008 de aproximadamente 10 mil 100 fusiles G36.[2]

Durante años la sociedad civil en México y Alemania ha advertido sobre los peligros que conlleva la exportación y producción de armas alemanas a México. Como argumentos de fondo se han esgrimido distintos puntos. Sobresalen dos. Por un lado, el proceso de militarización de las policías, implicando que no son sólo las fuerzas armadas las consumidoras de armamento militar sino también las agencias de seguridad pública como parte de su proceso similitud con las prácticas y formas de organización, militares.[3] Por otro lado, la ausencia de garantías que ofrece el gobierno mexicano para que las armas no sean utilizadas como herramientas de represión estatal o terminen en manos de redes delincuenciales.[4]

En los últimos tiempos el argumento ha cobrado actualidad. En dos de los eventos más trágicos acontecidos en Guerrero en el último lustro, armas alemanas han estado presentes: tanto en el secuestro y desaparición de los estudiantes de la Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014[5] como en el asesinato en diciembre de 2011 de los estudiantes normalistas Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría a manos de la Policía Ministerial de Guerrero.[6]

Ambos eventos demuestran no sólo el uso del armamento y tecnología militar en manos de agentes de seguridad no militares (policías civiles) empleado en labores de represión por parte del gobierno mexicano sino la inefectividad del sistema alemán de “control de uso final” (Endverbleibserklärung).[7] Armas cuyo destino final tenía que ser Guanajuato, Durango o Baja California (entre otros estados) fueron encontradas en manos de policías locales de Guerrero.[8]

Por lo demás, los casos citados no son los únicos: distintas investigaciones periodísticas han demostrado ya el acceso a esos fusiles por una gama de actores no estatales que van de policías comunitarios a secuestradores.[9]

Lamentablemente, la explotación de armas de guerra y tecnología armamentista no se limita ni a la empresa Heckler & Koch ni a las más de diez mil armas que ilegalmente llegaron a varias regiones del territorio mexicano. Aunque a Heckler & Koch se le ha prohibido continuar con la explotación de armas a México, otras empresas y otros negocios se llevan a cabo anualmente sin importar 1. Las lagunas legales que tiene el sistema alemán de otorgamiento de permisos 2. Los casos de violación a los derechos humanos por parte del Estado mexicano.[10]
[1] Información obtenida por México vía Berlin e. V., a través el Sistema de Información del Gobierno Federal, véase: Secretaría de la Defensa Nacional, «Solicitud de información», 21 de abril de 2014, IFAI, número de folio 0000700032714.

[2] Para un resumen del caso, véase: Carlos A. Pérez Ricart, «Armas alemanas en México: El caso de la exportación a México de los fusiles Heckler & Koch G36» (México vía Berlín e. V., 2013). Disponible en: http://www.ssoar.info/ssoar/handle/document/36328

[3] Para una conceptualización y documentación sobre militarización en México trabajada desde la sociedad civil véanse: Sabina Morales Rosas y Carlos A. Pérez Ricart, «Militarización, obstáculo para la gobernanza democrática de la seguridad en México», Revista Colombiana de Sociología 38, n.o 1 (2015). Así como los dos documentos de trabajo de los mismos autores: “Más allá del gasto militar: en búsqueda de un concepto para entender la militarización en México” y “Militarización: una propuesta conceptual basa en el caso mexicano (1995-2002)” publicados en 2014 por México vía Berlín e. V. Ambos disponibles en: http://www.mexicoviaberlin.org

[4] „Polizeizusammenarbeit mit Mexiko– eine kritische Analyse.“ Documento publicado por la Coordinadora Alemana por los Derechos Humanos en México 23 de Enero de 2012.

[5] Wolf-Dieter Vogel, «Die Spur führt nach Iguala», Die Tageszeitung, 10 de diciembre de 2014.

[6] Wolf-Dieter Vogel, «Tote in Mexiko, Profite in Oberndorf», Die Tageszeitung, 23 de marzo de 2012.

[7] Véase el análisis que hacen: Otfried Nassauer y Wolf-Dieter Vogel, «Verschollen in Mexiko: Deutsche G36-Gewehre und ihr Endverbleib», Das Blättchen 18, n.o 3 (2 de febrero de 2015).

[8] Deutscher Bundestag – 18. Wahlperiode, «Schriftliche Fragen mit den in der Woche vom 12. Januar 2015 eingegangenen Antworten der Bundesregierung. Drucksache 18/3761», 16 de enero de 2015, 12.

[9] Wolf-Dieter Vogel, «Illegaler Waffenexport: Für Polizei und Mafia-Killer», Die Tageszeitung, 1 de diciembre de 2014.

[10] Para un panorama más amplio véanse los reportes: Amnistía Internacional, Fuera de control: tortura y otros malos tratos en México (Londres, 2014); Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Transición traicionada: Los derechos humanos durante el sexenio 2006-2012 (México, D. F.: Centro Prodh, 2013).

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